lunes, 7 de enero de 2008

Terrorismo en Chile

Hoy tuve la oportunidad de ver una película a través del un canal de cable, en la cual se describían los hechos que desencadenaron los acontecimientos que produjeron el 11-S en EE.UU. Dentro de lo más trascendente de ese filme, se enfatiza como las autoridades y los servicios de Inteligencia de ese País desconocieron sistemáticamente todos los indicativos que anunciaban que algo grave se estaba gestando por parte de Al-Qaeda.

Manteniendo las proporciones, en Chile estamos en presencia de un movimiento que lleva aproximadamente unos 10 años de preparación y que dice representar al pueblo Mapuche; este grupo, amparado por las políticas por la Concertación Gobernante, ha actuado en completa impunidad.

En esta articulación también tienen mucho que ver los países de Europa, ya que sus aportes económicos y políticos alimentan a este movimiento que día a día crece en importancia y acción en la Región de la Araucanía. Lamentablemente Europa nunca aprende, ya se equivocaron cuando en décadas pasadas ampararon y dieron reconocimiento oficial a movimientos como las FARC, algo de lo que me imagino hoy deben estar arrepentidos.

Por otra parte, la ceguera y falta de criterio en el Gobierno de Chile ha sido la tendencia repetitiva en este tipo de problemas; ya sucedió cuando diversas organizaciones advertían que el narcotráfico iba a extenderse por el país y no sólo iba a utilizarlo como simple pasadizo, como esgrimían los especialistas del Gobierno de la Concertación. La realidad superó a la ignorancia supina de los especialistas del Gobierno Chileno y la droga es el cáncer que hoy afecta a toda nuestra sociedad, en especial a la juventud.

Los hechos demuestran que estamos frente a un movimiento terrorista bien articulado, con amplias redes de apoyo en diversas organizaciones tanto nacionales como extranjeras. Estos grupos han actuado fuera de toda norma jurídica, han quemado fundos y propiedades particulares, golpizas a los dueños y empleados de terrenos agrícolas, ataques armados contra vehículos llenos de turistas, ataques armados contra helicópteros en vuelo que participaban en la extinción de incendios forestales, quema de camiones e interrupción del transito en carreteras, enfrentamientos armados con Carabineros, etc, etc.

En la práctica, se han amparado en los acuerdos Internacionales respecto a los pueblos originarios y prácticamente quieren pasar a ser una País dentro de otro, pero financiado por todos los Chilenos. Mientras muchos Chilenos viven angustiados por los deprimentes resultados económicos, especialmente de la ultima administración Concertacionista encabezada por la presidente Bachelet, el estado sigue entregando fondos aportados por todos los habitantes de esta nación a un grupo que sólo busca profitar de sus orígenes étnicos.

Lamentablemente no se ve una solución factible a este problema, ya que ninguno de los integrantes del actual gobierno tiene la intención de asumir la responsabilidad política de efectuar un combate frontal contra este tipo de movimientos, y muy por el contrario, ceden a las presiones de los grupos progresistas, sin importar las consecuencias para la población civil.

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