domingo, 12 de octubre de 2008

LA CONCERTACIÓN ESTA SORDA Y CIEGA


Es irritante y a la vez desilusionante el enterrase que la delincuencia campea en nuestro país, y observamos como el valor de la vida humana, tantas veces ocupada como herramienta política-propagandística por la Concertación, ha sido dejada de lado e incluso, avalada por una reforma procesal penal que puede ser muy moderna, pero presenta tal cantidad de falencias, que la apreciación que existe en la ciudadanía es que le amarra las manos a las fiscalías y las policías.

A continuación reproduzco una carta enviada por el hermano de CRISTIAN MATINEZ SEGUEL, un verdadero héroe de nuestros tiempos, que pagó con su vida el acto de arrojo que tuvo cuando intentó defender a dos jóvenes que eran asaltadas al interior de un bus del transantiago.

Esta carta, un verdadero lamento de rabia, pena y sensación de injusticia, nos debe hacer meditar al momento de emitir nuestros votos en las próximas elecciones, única herramienta que nos está quedando ante una Concertación que le importa un pepino el destino de sus ciudadanos en cuanto a la seguridad pública.



INOPERANCIA MORTAL

Soy Santiago Martínez, hermano de Cristian Martínez, el obrero asesinado a bordo de un bus del Transantiago el viernes 3/10/2008. Es difícil expresar la mezcla de rabia, impotencia, tristeza y amargura que sentimos en estos momentos. Nuestro hermano fue asesinado a plena luz del día, en uno de los buses que dicen ser el plan estrella del gobierno. Si bien es cierto que esto pudo pasar en una micro amarilla, o a la vuelta de la esquina, no es menos cierto que los dispositivos para combatir la delincuencia en los buses del Transantiago, el botón de pánico y las cámaras de seguridad tenían que estar funcionando a contar del 10/02/2007, fecha en que comenzó a operar el Transantiago. El ministro de Transportes, Rene Cortázar, reconoció que “sólo en algunos buses están operativos esos equipos”. ¿Qué pasa con el resto?.

Puede ser que la heroica acción de mi hermano no haya sido la más acertada, pero demuestra la desesperación de los ciudadanos comunes y corrientes, que trabajamos mes a mes por ganarnos el sustento, y que no nos sea arrebatado en un minuto por unos asesinos y delincuentes. Que no conformes con robar ahora matan a plena luz del día. Mi hermano y mi anciano padre, obreros de la construcción, viajaban del trabajo al trabajo (si, 2 trabajos) para procurar el sustento de sus hijos. ¿Cuánta gente tiene que morir para que la justicia comience a funcionar? No hace mucho, unos delincuentes se entregaron a la justicia por los crímenes que cometieron y la jueza los rechazó por andar sin carnet, Tiempo después, un policía frustró un asalto a mano armada a una farmacia, abatiendo a uno de los 2 delincuentes armados. Y resulta que el policía terminó preso, por lo que ya podemos hacemos el ánimo que si son encontrados estos asesinos lo que pasará con ellos y la famosa "puerta giratoria”. La cual es caldo de cultivo para que asesinatos como los de mi hermano queden impunes, sin castigo y dando píe a nuevos crímenes hasta que comience a imperar la ley del Viejo Oeste, o de la justicia por propia mano. Si no, que lo diga el panadero que abatió a un delincuente al ser asaltado por enésima vez. Por último, muchas gracias a todos los que se hicieron presentes ante esta gran pérdida, y como mensaje para las jóvenes que estaban siendo asaltadas, no sientan culpa, ya que Cristian sólo hizo lo que consideró que era correcto en ese momento.

Santiago Martínez Seguel

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