lunes, 9 de febrero de 2009

BACHELET Y SU VIAJE A CUBA

Hace mucho tiempo que se no veía tanta parafernalia con motivo de la organización de un viaje presidencial, creando expectativas que van mucho más allá de lo que realmente se podrá lograr, especialmente en una tiranía como la del comandante Fidel.

Bachelet, en su nostálgico periplo para visitar el tirano enfermo, acarreará en el avión presidencial a un variopinto grupo compuesto por políticos, empresarios y muchos artistas representantes del mundo cultural de izquierda; por supuesto, entre los artitas estará una vez mas el Sr. Miguel Littin, eterno favorecido por la Concertación en cuanto a aportes estatales, premios y otros.

Después de más de 30 años de diferencias entre los Chilenos, respecto a la legitimidad del Gobierno de Allende y el posterior golpe o pronunciamiento Militar, queda en evidencia que como sociedad hemos sido absolutamente tolerantes hacia los procesos políticos de otras naciones, donde valores como el respeto a los DD.HH. y la libertad no son ni han sido respetados por muchos años.

La indulgencia que muestra Bachelet y la Concertación respecto a Cuba es replicada con otros procesos en el mundo latinoamericano como lo que sucede con las FARC; aquí yo diría que se refleja en cuerpo y alma el espíritu de la izquierda Chilena, ya que pese a reconocer la existencia de centenares de secuestrados, muchos de los cuales llevan años privados de libertad, insisten el legitimar a este grupo terrorista y justificar todo su accionar.

Lo mismo sucede con Cuba, a cuyo régimen se le reconocen virtudes muy por sobre la realidad de las cosas; todos olvidaron que su economía estuvo fuertemente subvencionada por la Unión Soviética, nación que recibía petróleo por valores muchos más bajos que el resto del mercado y a la vez se le compraban algunos de sus productos como el azúcar a valores muy encima de lo que se transaba en el resto del mundo.

Conforme al abierto apoyo recibido por la URSS, lo razonable hubiese sido que el dictador Fidel Castro cimentara la bases de una sociedad moderna y próspera, sin embargo tanto apoyo financiero y militar se ocupó en solventar los costos de la insurrección de izquierda en centro y Sudamérica, a un costo de miles de vidas y con el resultado de la irrupción de gobiernos autoritarios en toda América. En conclusión Cuba ha sido y es una dictadura que ha diferencia de aquellas que han desaparecido, cuanta con el apoyo y la obsecuencia de muchos que sólo ven la parte romántica de la revolución, pero han olvidado que las revoluciones causas muertes y son el germen del odio y la división en los países, entre los cuales se cuenta Chile.

En resumen, es éste sistema al que Bachelet va a saludar y legitimar, con toda la carga negativa que aún tiene, demostrando su completa parcialidad especialmente en el tema de los DD.HH., de los cuales ella hace tantas gárgaras.

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