martes, 24 de febrero de 2009

EL BUFÓN VIDAL

Puede ser que la cotidianeidad o la costumbre nos adormezcan los sentidos y por ese motivo perdemos la capacidad de la impresión. Pese a todo, siempre hay personas con una buena capacidad de entendimiento de la realidad, y algunos pocos tienen la habilidad de plasmar magníficamente en palabras esa situación.

Revisando la prensa esta semana, me pude encontrar con una de estas personas y a través de este blog quiero compartir su carta enviada a un matutino.



HISTORIAS DE BUFONES

Siendo un niño vi en una matínée El bufón del rey, una película sobre la Edad Media, con Danny Raye. Era una divertida comedia donde el gracioso bufón hacia lo imaginable por com­placer a su rey. Le decía mentiras piadosas, se paraba en cuatro patas y hasta se creyó el cuento de ser casi tan importante como su soberano. Casi va a parar a la guillotina.

Claro, esto no tiene nada que ver con lo que ocurre en otro palacio, donde el bufón no es chistoso (aunque se lo crea), pero tiene la facul­tad de mentir y dar vuelta las cosas con una saña asombrosa. Por eso, endosar que a otro rey le "tiraron caca" para minimizar el bochorno su­frido por su monarca en una isla del Caribe es parte de su dialéctica. ¿Habrá por estos días un ofertón de bufones? ¡Me quedo con Danny Kaye!

ALFREDO BARRA

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