lunes, 2 de noviembre de 2009

REALIDAD POR SOBRE LA FICCIÓN

A pesar de la obnubilación que siente el pueblo de Chile por la actual mandataria, Michelle Bachelet, es innegable que la realidad dice otra cosa; la brújula de la actual administración, está tan desorientada como en los gobiernos anteriores, sólo que la figura de la gran MAMÁ, ha subyugado a la imagen real de la Presidenta, como la primera autoridad del país.

Tal como en oportunidades anteriores, me parece que las cartas de las personas que escriben a los diarios nacionales, hablan por si solas de la ineficiencia de la actual administración, por mucho que se quiera tapar el sol con un dedo.




MUSEO DE LA MEMORIA

El que Chile ha perdido su capacidad de asombro queda muy de manifiesto con el anuncio de poner máxima celeridad a la próxima inauguración del proyecto calificado como "estrella" y "sueño" del Gobierno de la Presidenta Bachelet: el Museo de la Memoria. Se trata de un edificio de 10.200 metros cuadrados a un costo para los contribuyentes de alrededor de 20 millones de dólares, que recogerá una verdad a medias: los testimonios del "quiebre democrático" en Chile, que se presume habría ocurrido el 11 de septiembre de 1973, y un catastro sobre las violaciones de los derechos humanos, que por supuesto sólo cuenta desde el régimen militar.

Se trata, sin lugar a dudas, de una brutal distorsión de la realidad histórica que no le hace bien a un país que busca con afán reconciliarse con su pasado y, de paso, hiere a las fuerzas armadas chilenas que al no tener un fundamento de su acción, quedarán sólo cómo ávidas de poder.

Nadie ha levantado la voz frente a lo que a todas luces constituye una iniciativa que mostrará una no-verdad, una mirada falsa de una realidad dolorosa que nadie quiere volver a vivir, pero que evidentemente se inicia mucho antes de que los militares tomaran la conducción del país.

Es incomprensible que no se repare en que un juicio medianamente objetivo debe reconocer la responsabilidad del mundo civil en el descalabro social, político y económico de Chile y que si bien tenía raíces históricas profundas alcanza su máxima expresión y se personifica en el Gobierno de la Unidad Popular. Son innumerables los testimonios de las graves transgresiones a los derechos de las personas y el empleo de la violencia por medio de grupos paramilitares que ocasionaron continuos hechos de sangre bajo el Gobierno del Presidente Allende.

Actuales miembros de la Concertación dejaron huellas elocuentes de aquellos aciagos años. Del ex Presidente Aylwin: "Chile estuvo al borde del Golpe de Praga, que habría sido tremendamente sangriento y las FF.AA. no hicieron otra cosa que adelantarse a ese quiebre inminente". Del Partido Demócrata Cristiano: "Los hechos que vive Chile son consecuencia del desastre económico, el caos institucional, la violencia armada y la crisis moral a que el Gobierno depuesto condujo al país, que llevaron al pueblo chileno a la angustia y la desesperación". Del Partido Social Demócrata: "La responsabilidad histórica de lo sucedido en Chile corresponde exclusivamente a la Unidad Popular, que pretendió con sectarismo, ceguera y prepotencia antidemocrática, implantar una dictadura marxista- leninista".

La historia escrita sabrá juzgar los "odiosos revanchismos", "abundante inmoralidad", "apetito de dominación totalitaria", "atropellos a las garantías ciudadanas" y un "fanatismo destructor", como fue calificado una y otra vez el período entre 1970-1973. Igual juicio ocurrirá con el régimen militar, que habrá dejado un legado de transformaciones económicas y sociales sin precedentes, pero también una fractura en el alma de Chile por los abusos y la contumaz persecución a muchos compatriotas. De todo ello se encargarán los expertos. Ya es dudoso que para cerrar las heridas que definitivamente han dividido a los chilenos ayude un museo de la memoria que nos recuerda lo peor de nosotros. Lo que sí sabemos y es inaceptable es que esa memoria quede corta y las futuras generaciones conozcan una grosera falsificación de lo sucedido en esos años.


Carlos Williamson Benaprés
Abogado





CERCO DE FLAITES

Es lamentable ver como la gente de clase media es la más perjudicada en todo ámbito. Me irrita ver que la gente salga con miedo de sus casas. Soy un joven de 16 años que quiere que se acabe el tiempo de los denominados flaites (flaite: es una palabra utilizada en Chile para describir a una persona generalmente de baja condición social, generalizada a veces respecto de su vestimenta y que se inclina por comportamiento delincuencial la mayoría de las veces), gracias a los cuales no tengo bicicleta, no salgo en las tardes ni en las noches, me voy con miedo al liceo. Quiero que termine esta maldita cárcel donde la gente inocente está encerrada.



Jaime Huenchún Jarta