jueves, 16 de julio de 2009

MICHELLE EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Al leer las cartas dirigidas a un matutino de circulación nacional, no pude evitar detenerme en una en especial; en ella una madre hace un desgarrador llamado de atención a una sociedad como la Chilena, embobada en la mediocridad, la desidia y la inoperancia implantada por la Concertación de Bachelet y Frei.

Cuando me entero de este tipo de situaciones, que se repiten por miles en estos tiempos, siento que en mi país algo malo pasó en los últimos años; lo menciono porque casi un 80% de la población estima que las cosas están bien o muy bien, sin embargo día a día aparecen estos casos.

Llama la atención que la presidenta Bachelet, que ha hecho tanto espumarajo en la boca con los derechos de las mujeres, creado incluso un delito especial para los hombres que asesinen a sus parejas sin importar el grado de su relación, en estos casos donde las perjudicadas son personas comunes y corrientes, haga omisión de la realidad y prefiera seguir con la parafernalia acostumbrada, vistiendo su bata blanca para recordarle al país que ella es la doctora de todos…..a esta altura me atrevería a decir que más se asemeja al médico que le entregaba el demerol a Michael Jackson.

Por otra parte, los escuderos de Bachelet por estos días están absolutamente abocados a la campaña presidencial y por ende, los temas que afectan a los ciudadanos comunes y corrientes son olvidados una vez más.

Lean la carta publicada y juzguen Uds. Mismos.


QUIZÁS MAÑANA NO ME ENCUENTRE

Hoy escribo estas líneas, quizás mañana no me encuentre. Fui amenazada de muerte y golpeada muchas veces por mi marido a pesar de tener una orden de alejamiento. Me encuentro destruida junto a mis hijos y no he podido obtener una pensión para ellos. He plagado Santiago de currículos y nada, sólo la imposibilidad de la justicia, que dice que tengo un fiscal a cargo y está investigando. No sé qué espera, que estas reiterativas agresiones nos cuenten la vida a mis hijos y a mi. Fui a la fiscalía de Paine y al Sename y me dicen que debo esperar.

Dennise Carrasco Flores