miércoles, 15 de agosto de 2007

CEREMONIA

Un orgullo para muchos Chilenos lo constituye el hermoso y solemne acto de traspaso de mando Presidencial, ceremonia engalanada de de una sobriedad y buen gusto digno de admirar dentro y fuera del país. No obstante lo anterior, pudimos observar que la “buena onda” hizo su aparición en esa ceremonia, quitándole el mérito y la elegancia que tiene una celebración tan trascendental como el cambio de mando. Se dice que hay un momento y lugar para cada cosa y sin duda alguna los gritos destemplados propios de una feria de día domingo que oímos en la trasmisión oficial, lejos de darle una naturalidad a tan magno evento, la transformaron en una cosa chabacana; no debemos olvidar que los formalismos son también una forma de respeto para los importantes invitados. Otro aspecto que demostró desorden y mal gusto, fue la salida masiva de los ministros salientes, al momento en que Ricardo Lagos abandonaba el salón de plenarios, produciendo una verdadera estampida, lo que considero una falta de respeto a la que ya en ese momento era la presidenta de Chile. Finalmente, espero que esta lacra llamada “Buena Onda” no siga ocupando los espacios que deben tener la formalidad y el orden, para que no lleguemos a equiparar una ceremonia de cambio de mando con un espectáculo en un estadio de fútbol.

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